Es, por lo tanto, una novela sencilla en apariencia comparada con otras de épocas más modernas. No es El Clan del oso cavernario, pero viajas muchos años en el tiempo, a una sociedad donde sólo las sacerdotisas eran capaces de contar más allá de lo que alcanzaban los dedos de las manos o los pies y aún no había metales.
Los personajes son creíbles porque están muy bien construidos y los eventos son muy plausibles para esa época, por lo que la obra se lee muy bien y resulta atractiva. Eso sí, han de gustarte las novelas históricas de pasados muy lejanos con sociedades de organizaciones sencillas y en las que la vida era corta, pero no siempre feliz.
Vuelve a haber un personaje manitas y otro idealista detrás de la construcción de Stonhenge y de El círculo de los días, lo que puede recordarte otras obras de Follet como Los pilares de la Tierra, pero es que el autor siempre se repite un poco en la fórmula que la hizo famoso. En cualquier caso, El círculo de los días me ha gustado y creo que puede darte a ti también unos buenos ratos de lectura. Quizás la disfrutes más si es tu primera vez con Follet y no tienes esa sensación de haber leído ya algo similar en otra época histórica.






