La primera parte del libro narra el viaje iniciático desde las islas Orcadas hasta Islandia y Groenlandia, donde sí había asentamientos europeos y la llegada a Vinland. Allí, todo gira en torno a la búsqueda de buenos árboles para construir naves y turba para obtener hierro.
La obra aporta un mapa que permite aventurar de dónde venían, a dónde iban y por dónde se movieron, que resulta muy útil para el lector.
La segunda parte, en cambio, se centra en los problemas para consolidar el asentamiento a pesar de unos contactos positivos con los eskraling o esquimales/indios americanos y unos éxitos iniciales en la construcción de barcos con los materiales que encuentran allí los vikingos, del tipo enfermedades, problemas internos, endogamia humana y animal, etc.
Por último, la tercera parte de Batalla en Vinland gira en torno a los indígenas americanos, de cómo vivían y se organizaban, de asentamientos más estables y de guerras entre ellos. Es un nuevo viaje, pero esta vez por el interior de Norteamérica.
La novela está bien documentada en lo que a usos y costumbres vikingas se refiere. También en lo que se sabe de las culturas americanas de esa época (Siglo XI) y de cómo podían vivir. Combinada con unos personajes bien construidos, Batalla en Vinland resulta una novela un tanto épica y, aunque un tanto larga (los viajes de vuelta se acortan) muy entretenida y que merece la pena leer, al menos, por su originalidad.






