Como la novela pasa de un joven a otro y cuenta también sus andanzas previas, resulta un tanto difícil de seguir por momentos. Los tres convergen en la colina 112, lo más duro de la batalla, pero el camino hasta allí es distinto y hay que ir recordando quién es cada uno, de dónde viene, qué le preocupa y cuál era si situación antes de que Colina 112 salte a otro de ellos.
Los personajes están bien construidos y resultan creíbles. Eso permite a Goldsworthy contar ese infierno sin paliativos, con muchas escenas crudas en lo físico y en lo humano. De ahí eso que se dice de que de las guerras vuelven personas distintas.
En resumen, Colina 112 es muy similar en cierto modo al film Salvar al soldado Ryan, aunque con soldados británicos en vez de estadounidenses. Es una lectura áspera y un tanto desordenada, pero te gustará si el cine bélico es lo tuyo.
