martes, 21 de abril de 2026

El círculo de los días, de Ken Follett

Ken Follet novela el origen del monumento de Stonehenge con su reconocible estilo narrativo. Aquella Inglaterra todavía se distribuía entre los pueblos ganaderos, agricultores y nómadas o gentes del bosque, pero se reunía una vez al año en torno al monumento megalítico construido para recordar las estaciones y así, las migraciones de los animales y los mejores momentos para mover al ganado de unos pastos a otros, o sembrar.  

Es, por lo tanto, una novela sencilla en apariencia comparada con otras de épocas más modernas. No es El Clan del oso cavernario, pero viajas muchos años en el tiempo, a una sociedad donde sólo las sacerdotisas eran capaces de contar más allá de lo que alcanzaban los dedos de las manos o los pies y aún no había metales.

Los personajes son creíbles porque están muy bien construidos y los eventos son muy plausibles para esa época, por lo que la obra se lee muy bien y resulta atractiva. Eso sí, han de gustarte las novelas históricas de pasados muy lejanos con sociedades de organizaciones sencillas y en las que la vida era corta, pero no siempre feliz.

Vuelve a haber un personaje manitas y otro idealista detrás de la construcción de Stonhenge y de El círculo de los días, lo que puede recordarte otras obras de Follet como Los pilares de la Tierra, pero es que el autor siempre se repite un poco en la fórmula que la hizo famoso. En cualquier caso, El círculo de los días me ha gustado y creo que puede darte a ti también unos buenos ratos de lectura. Quizás la disfrutes más si es tu primera vez con Follet y no tienes esa sensación de haber leído ya algo similar en  otra época histórica.

sábado, 4 de abril de 2026

Colina 112 de Adrian Goldsworthy

Para cambiar un poco, hoy hacemos la reseña de una novela histórica sobre el desembarco de Normandía y las batallas que lo sucedieron en la Segunda Guerra Mundial. Colina 112 crea una obra en torno a la vida de tres jóvenes galeses que viven su propio 'Salvar al soldado Ryan' desde tres regimientos distintos. James está al mando de una tropa de tanques Sherman. Mark lidera un pelotón de infantería. Y Bill es un soldado raso en un tercer grupo.

Como la novela pasa de un joven a otro y cuenta también sus andanzas previas, resulta un tanto difícil de seguir por momentos. Los tres convergen en la colina 112, lo más duro de la batalla, pero el camino hasta allí es distinto y hay que ir recordando quién es cada uno, de dónde viene, qué le preocupa y cuál era si situación antes de que Colina 112 salte a otro de ellos.

Los personajes están bien construidos y resultan creíbles. Eso permite a Goldsworthy contar ese infierno sin paliativos, con muchas escenas crudas en lo físico y en lo humano. De ahí eso que se dice de que de las guerras vuelven personas distintas. 

En resumen, Colina 112 es muy similar en cierto modo al film Salvar al soldado Ryan, aunque con soldados británicos en vez de estadounidenses. Es una lectura áspera y un tanto desordenada, pero te gustará si el cine bélico es lo tuyo.