Sin embargo, El guardián de los dioses se deja leer. El ritmo narrativo de una obra que alterna dos épocas es alto y cuenta con la reconstrucción histórica para asegurarse ese ritmo. Lo hace a través de un templario que se convierte en el guardián -claro- del secreto mientras que su héroe moderno es un arqueólogo español que debe investigar y valorar el pasado.
Tanto la historia como los personajes y los sucesos de nuestra época resultan un poco previsibles y arquetípicos. Valero intenta aportar frescura y otro sesgo a la novela, pero no lo consigue al explorar un tema ya muy gastado. Pese a todo, El guardián de los dioses es una novela que se lee bien y que podrás disfrutar si no has leído demasiado sobre los misterios de los templarios.

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